Diccionario de Astronomía

Aceleración de la gravedad

La fuerza de atracción gravitacional hace que un objeto en caída libre sobre un cuerpo celeste se mueva, prescindiendo de eventuales resistencias atmosféricas, de modo acelerado, o sea, con un aumento constante de su velocidad por unidad de tiempo, y que se dirija hacia el centro del cuerpo celeste.

En la superficie de la Tierra el valor de esta aceleración, que se indica con la letra g, sería igual en cualquier punto si nuestro globo fuese perfectamente esférico y si la fuerza centrífuga debida a la rotación terrestre, que tiene como efecto una disminución de la fuerza de atracción gravitacional, tuviera en cualquier parte el mismo valor. Al no verificarse estas dos condiciones, g varía ligeramente de un lugar a otro.

En el ecuador, la aceleración de la gravedad es de 9,7799 metros por segundo cada segundo, mientras que en los polos es superior a 9,83 metros por segundo cada segundo. El valor que suele aceptarse internacionalmente para la aceleración de la gravedad a la hora de hacer cálculos es de 9,80665 metros por segundo cada segundo.
Es decir, si soltamos algo cerca de la superficie de la Tierra en el primer segundo la velocidad será de 9,8 m/s, un segundo después será de 19,6 m/s (el doble). Un segundo después, la velocidad será de 29,4 m/s. Es decir, por cada segundo que pasa la velocidad aumenta en 9,8 m/s.
Si nos alejamos de la superficie Terrestre esto ya no es cierto pues el dato 9,8 m/s es válido cerca de la superficie Terrestre.

Antiguamente se creía que los cuerpos más densos caían con mayor aceleración, pero Galileo y, después, Isaac Newton se encargaron de demostrar lo contrario. Un experimento realizado en una cámara de vacío demuestra que todos los cuerpos caen hacia la Tierra con la misma aceleración, independientemente de su masa.
Según nos acercamos hacia un cuerpo la aceleración de la gravedad aumenta proporcionalmente el inverso de la distancia al cuadrado. Si llegáramos a la superficie del cuerpo y continuáramos penetrando en él (en un pozo, por ejemplo), a partir de ese momento la aceleración de la gravedad disminuiría (linealmente) con la distancia al centro del cuerpo (pues nos vamos dejando materia detrás de nosotros, la cual nos atrae en sentido contrario al del resto de materia).